Todos la miran ,la admiran , admiran su sonrisa , su porte , sus piernas , esas piernas que encarnas los deseos sexuales de cualquiera , ese abdomen envidiado por todas las que sufren frente a un par de números, ese trasero casi perfecto que sin necesidad de nada cada DIA sube un poco mas, todos admiran a un envoltorio vano, tonto e inesesacio, pero todos lo quieren, no entienden las necesidades de ella de un afecto , eso que no se encuentra ni en en supermercados porque no se vende , ni en un correo porque no se envía , ese afecto que nace , solo que nadie le da esa posibilidad de entregar , todos la quieren pero nadie la escucha, para todos es perfecta, en el peor de los casos nadie sabia su nombre, era la flaquita, la morena , esa que no se vende por nada pero nadie lo sabe a nadie le importa, solo que en el lugar mas entupido alguien la encendió una tienda, donde vio nacer sus flores del amor, ahí encontró a alguien que la escuchara, alguien que la quisiera, y alguien que la botara , pero no la boto por fallas en su cuerpo sino que no calzaba con lo que buscaba, si calzo en su cama, si calzo en su imagen pero no había cabida en su vida, las dejo tirada en algún lugar donde su abdomen ya no era el qué todas querían, ese trasero ya no era el envidiado, esas piernas no eran las que habían existido y esos ojos que sonreían tampoco eran los mismo estos lloraban cuando su cara tenia la expresión de risa, ese cuerpo ya no era el perfecto, que enfermedad tenia ¿algo a los huesos? ¿algo al corazón? Todos preguntaban el porque se esa fijación por el espejo , esa fijación por los kilos, pero nadie se daba cuenta que era netamente por no saber con que llenar un espacio, esos huesos ya eran lo que llenaban su piel, eran ellos los que se veían como cuando las flores salen de la tierra, y sus ojos siempre hablaron de sufrimiento, cuando se dieron cuenta del cambio parte de ella se había ido con los kilos, se fue para volver jamás, se fue esa parte de inocencia, esa parte de niña crédula que todas a su edad tenían, entremedio de pastillas , de conversaciones los kilos pudieron volver pero a pesar de que el tiempo curo sus heridas las cicatrices quedaron aun son visibles, pero jamás volvió a ver a ese asesino de niños, asesino de vidas y sentimientos, pensar que todos lo somos, la niña del cuerpo perfecto también se murió, junto con todo lo que la unía a un pasado lleno de nada, dentro de un mundo donde los kilos mandan personas, ese mundo no es mi mundo.